18 de diciembre de 2025
Thermo King y el desafío de electrificar la cadena de frío: ventas de vehículos eléctricos crecen 247% y el transporte refrigerado sigue en diésel
Colombia se ha convertido en uno de los mercados de electromovilidad más dinámicos de América Latina. En el primer trimestre de 2025, las ventas de vehículos eléctricos crecieron alrededor de 247%, empujadas por incentivos fiscales y por la rápida electrificación del transporte público en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali. La oportunidad es evidente: menos emisiones, menor dependencia del diésel y una plataforma más competitiva para la logística urbana. Sin embargo, no todos los segmentos avanzan al mismo ritmo.
El transporte refrigerado sigue siendo uno de los grandes rezagos. A pesar de ser crítico para el abastecimiento de alimentos, bebidas y medicamentos, continúa operando mayoritariamente con motores diésel, justo en las zonas urbanas donde la calidad del aire es más frágil y el impacto ambiental más alto. La paradoja es clara: la cadena de frío, indispensable para la economía urbana, es también una de las más intensivas en consumo energético y emisiones dentro del transporte terrestre.
Hoy es necesario movernos hacia una logística en carga refrigerada con enfoque sustentable, ya que contribuiría significativamente a reducir la huella ambiental de las ciudades colombianas. Las flotas refrigeradas, por su alto consumo energético y operación intensiva en zonas urbanas, deben estar en el centro de esta transformación, afirma José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King.
El obstáculo no es menor. Electrificar la refrigeración no consiste solo en cambiar el tipo de vehículo, sino en sustituir sistemas completos que hoy dependen del diésel para mantener temperaturas controladas durante trayectos largos y operaciones intensivas. Aunque Colombia ya cuenta con incentivos tributarios para vehículos eléctricos y una infraestructura de carga en expansión, la refrigeración eléctrica enfrenta barreras concretas: una oferta aún limitada de unidades eléctricas, esquemas de financiamiento poco adaptados a empresas de distribución y normativas que todavía no empujan con suficiente fuerza la renovación de flotas urbanas.
El reto, por tanto, no es solo tecnológico: es de planeación, financiamiento y visión, agrega el directivo de Thermo King.
La decisión estratégica empieza a tomar forma en un contexto regional marcado por el nearshoring y por estándares ambientales cada vez más exigentes. En este nuevo tablero competitivo, la electromovilidad aplicada al transporte refrigerado deja de ser un gesto ambiental para convertirse en una ventaja de negocio. Las flotas que incorporan sistemas eléctricos reducen emisiones, acceden a incentivos, bajan costos operativos asociados al combustible y al mantenimiento, y cumplen con criterios ESG que ya son requisito para cerrar contratos con grandes cadenas y farmacéuticas.
A esto se suman beneficios operativos concretos: menor consumo energético, reducción de ruido en entornos urbanos y operación silenciosa que habilita entregas nocturnas sin fricción con las comunidades. Las soluciones actuales, desde sistemas de refrigeración eléctrica de cero emisiones hasta baterías de alto rendimiento y energías auxiliares eléctricas, permiten mantener temperaturas precisas durante todo el trayecto sin recurrir al diésel, al tiempo que abren la puerta a modelos logísticos escalables y financiables bajo esquemas verdes.
La electromovilidad en Colombia representa uno de los cambios más significativos en la historia del transporte de productos sensibles a la temperatura como alimentos y medicamentos. No se trata solo de sustituir motores diésel por baterías, sino de repensar toda la cadena de valor logística bajo un enfoque de eficiencia y sostenibilidad.
El resultado empieza a perfilarse como una nueva narrativa para la cadena de frío: más eficiente, más silenciosa y alineada con las exigencias del comercio internacional. En un mercado donde cada cifra de crecimiento es también una historia de ambición empresarial, la electrificación del transporte refrigerado aparece como la siguiente frontera. No avanzar implica quedar rezagado; hacerlo a tiempo puede convertir un costo ambiental en una ventaja competitiva medible.