6 de mayo de 2026

Menos agua, mayor eficiencia: el reto de reducir el consumo de agua en la cadena de frío

El agua se ha convertido en uno de los recursos más críticos, y cada vez más escasos, en la logística de la cadena de frío.
The companies will jointly evaluate the integration of Range’s electric powered trailer platform with Thermo King’s trailer refrigeration units

El agua se ha convertido en uno de los recursos más críticos, y cada vez más escasos, en la logística de la cadena de frío. El incremento del estrés hídrico en múltiples regiones, la presión sobre las fuentes de abastecimiento y el encarecimiento del recurso están obligando a las empresas del sector a replantear su consumo de agua y a ver a este recurso como una variable crítica de operación.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, sin una acción urgente y concertada, para 2060 la extracción de recursos naturales podría aumentar un 60% respecto a los niveles de 2020, lo que podría generar mayor pérdida de biodiversidad y estrés hídrico. En México, además, la situación es particularmente crítica, ya que el país se posiciona entre los de mayor estrés hídrico a nivel mundial, de acuerdo con el World Resources Institute.

Es por ello que la logística de frío, como parte de la cadena de frío, intensiva en energía y recursos; necesita replantear cómo su funcionamiento incide en el consumo de energía y de agua, incluso cuando esta última no siempre sea visible en sus procesos. Gestionar el agua de forma inteligente es una responsabilidad ambiental, pero también una decisión que puede cambiar el futuro de este sector.

Repensar el consumo de agua en la cadena de frío

Aunque su prioridad ha sido garantizar la integridad térmica de los productos, especialmente en sectores como alimentos y farmacéutica, cada vez resulta más evidente que el desempeño del sector logístico también debe evaluarse desde la perspectiva del uso de recursos.

La narrativa de la sustentabilidad en el sector ha estado, comprensiblemente, dominada por el carbono y la eficiencia energética. “La electrificación de unidades de refrigeración para el transporte de perecederos, la optimización de rutas y el uso de combustibles alternativos han marcado la pauta. Sin embargo, este enfoque queda incompleto si no se considera también el consumo de agua que, de manera directa e indirecta, sostiene toda la operación logística de la cadena de frío”, señala José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King.

Añadió que, “aunque, en apariencia, la logística no es un consumidor intensivo de agua, la realidad es que sí hay un impacto ambiental del transporte de carga refrigerada. Además, el agua está presente en múltiples eslabones previos y paralelos; desde los procesos de lavado de unidades y contenedores, hasta la producción de los propios bienes perecederos, sin olvidar la generación de energía en ciertas regiones donde esta depende de recursos hídricos”. Esta “agua invisible”, incorporada en la cadena de valor, comienza a ser medida, cuestionada y, sobre todo, gestionada.

Cómo reducir el consumo de agua sin sacrificar desempeño

En este camino de transformación hacia la sustentabilidad, las empresas de logística están adoptando estrategias que buscan optimizar cada litro de agua utilizado. Entre ellas, Gómez destaca el uso de tecnologías para el control de temperatura en el transporte de mercancías, que reducen la dependencia indirecta del recurso, así como la implementación de sensores y monitoreo en tiempo real que permiten ajustar procesos y evitar desperdicios de recursos.

Estas soluciones no solo reducen el consumo de agua en la cadena de frío, también incrementan la eficiencia operativa y energética, demostrando que la sustentabilidad y la rentabilidad pueden ir de la mano”, indica el experto de Thermo King.

Además, indica que la digitalización de los procesos logísticos y la analítica avanzada están ayudando a las compañías a identificar “puntos críticos” de consumo hídrico a lo largo de la cadena de frío, desde la recepción de productos hasta la entrega final, lo que también permite dimensionar con mayor precisión el impacto ambiental del transporte de carga. “Con esta información, es posible diseñar rutas y procesos que minimicen la huella hídrica de cada operación, al tiempo que se asegura el cumplimiento de los estándares de seguridad y calidad que exige el transporte refrigerado”, indica.

Una variable crítica, no secundaria

El verdadero cambio de paradigma radica en dejar de considerar el agua como un recurso secundario dentro de la logística del frío. Su disponibilidad, costo y regulación están evolucionando rápidamente, y todo apunta a que su gestión será un factor determinante en la competitividad del sector.

Más que un ajuste táctico, lo que requiere la cadena de frío es una transformación en la forma de medir y entender la eficiencia. “Integrar el consumo inteligente del agua en la toma de decisiones permitirá optimizar el desempeño operativo, pero también fortalecer la resiliencia de las operaciones frente a un entorno cada vez más condicionado por la escasez de recursos”, indica el especialista de Thermo King.

En adelante, la eficiencia en la logística del frío no podrá explicarse sin considerar su huella hídrica. Porque en un escenario marcado por el creciente estrés hídrico, gestionar el agua de forma eficaz no es solo una buena práctica ambiental, es una condición para la viabilidad misma de la operación.