25 de agosto de 2025
Productos perecederos exigen una logística de calidad
En logística de productos perecederos, hay una regla no escrita que conviene recordar siempre: cuando un producto pierde su calidad durante el transporte, no solo sufre la marca que lo produce, también la empresa que lo distribuye.
En esos casos, al consumidor final poco le importa si fue responsabilidad del fabricante, del operador o del punto de venta. Aunque no conozca los detalles, sabe que hubo un descuido en el camino.
No es casualidad que entre las quejas más frecuentes que reciben las empresas, el 20% se relacione con productos o servicios en mal estado.
A esto, se suma un 21% de insatisfacción derivada de errores logísticos como retrasos o entregas incorrectas, según datos de HubSpot.
Logística óptima
Estas cifras reflejan una experiencia negativa que termina afectando la percepción general del servicio, sin importar en qué eslabón ocurrió la falla.
Para los distribuidores, la logística de productos perecederos implica mucho más que mover mercancías de un punto a otro; se trata de mantenerlos en condiciones óptimas durante todo el trayecto.
José Carlos Gómez, especialista en soluciones de control de temperatura para el transporte LAR Norte en Thermo King señala:
“En la distribución de productos perecederos, la percepción de calidad comienza en el momento de la entrega. Si el producto llega en condiciones óptimas, el cliente lo asocia con confianza y profesionalismo”.
Cuando se transportan productos altamente sensibles a la temperatura —como alimentos frescos, flores, chocolates finos o medicamentos—, cualquier desviación en el control climático puede tener consecuencias graves.
Pueden ser pérdidas económicas, sanciones regulatorias, penalizaciones contractuales o la pérdida de clientes.
Punto crítico
La calidad del producto no depende únicamente del productor, sino de toda la cadena de frío que lo acompaña, especialmente en la última milla.
El punto crítico está en la continuidad; no es suficiente tener almacenes refrigerados o cámaras en centros de distribución.
El transporte también debe asegurar condiciones térmicas estables y adecuadas a la naturaleza del producto.
Gracias a la incorporación de telemática integrada y monitoreo continuo de temperatura en tiempo real, los operadores logísticos que adoptan estas soluciones ganan visibilidad total sobre cada una de sus unidades, lo que les permite:
- Supervisar minuto a minuto las condiciones térmicas internas.
- Recibir alertas automáticas ante cualquier desviación crítica.
- Actuar de inmediato para corregir fallas y evitar pérdidas.
- Generar reportes de trazabilidad, cada vez más solicitados por clientes y exigidos por normativas.
Además, estos sistemas ayudan a optimizar la operación de manera integral.
La telemática avanzada mejora el control térmico y permite optimizar rutas, reducir tiempos improductivos, gestionar el consumo energético y disminuir las emisiones.
La cadena de frío se convierte en una extensión de la promesa logística.
Adoptar tecnologías de refrigeración de última generación es invertir en precisión, confianza y cumplimiento. Y eso marca la diferencia de los socios estratégicos.